Buenas y pacíficas noches, queridos lectores.
Estoy sumergida en la paz de mi habitación, reflexiondo sobre todo lo que he aprendido hoy en el gimnasio. Como dice el título, es un lugar ideal para estudiar física, pero no el tipo de física que aparece en series basura como "Fisicoquímica", no. Al gimnasio se va a aprender el significado de los teoremas y leyes físicas.
Veréis, cuando he llegado, me he abalanzado sobre la última elíptica que quedaba libre. Tenía por delante 15 minutos de sube y baja al estilo "peldaños de una escalera", pero aquello era muy monótono, de modo que me he decidido dejar a mi mente a su embolia. Claro, como todo en esta vida, cuando a alguien le das el pie, se toma la mano. Pues lo mismo con el coco. En este caso, le ha dado por pensar, que mi centro de gravedad estaba en continuo movimiento (ascendente y descendente), así que ha dado órdenes a mis rodillas para que se flexionaran más. El efecto final ha sido que tenía la cara escondida en el panel electrónico de la maquinita, mientras mis piernas se movían más que las de los Looney Toons en pleno sprint.
A continuación he pasado a la cinta de correr. Ahí ya ha sido la repanocha, porque éramos tres corriendo, cada uno con una zancada diferente. Pero veréis, por cuestiones de movimientos oscilatorios y ondas acústicas, había un momento en el que marcábamos la misma sintonía, de modo que nos convertíamos en los DJs del gimnasio. Es cierto! Cuando nuestra marcha tenía el mismo ritmo, las ondas sonoras estaban en fase, por tanto su efecto se suma. Pero cuando no era así, las ondas entraban en una fase de interferencia destructiva. Todo muy gracioso, hasta que he quedado yo sola corriendo, de modo que me ha dado por pensar que las pipas de girasol siguen una orientación marcada por al sucesión de Fibonacci, pero eso para otro día.
Como me cansé de tanta aerobiosis, fui con los muchachotes que merodeaban por las máquinas. Son dignos de ver, porque se observan unos a otros, se retan dejando en las máquinas los kilos que son capaces de levantar, tienen un control unos de otros alucinante. En concreto hoy he comprobado que las miradas iban dirigidas a un chico en especial. Era el más bajito del lugar y también, si mis cálculos son ciertos, el más joven. Parecían mirarle como si no fuese capaz de levantar 10 kilos en la máquina de bíceps, pero...NO! El muchacho podía con todo y en grandes cantidades. Así que desde hoy, queda demostrado que el tamaño no importa.
Os podría contar una ratahíla sobre los diversos tipos de palancas que se hacen en musculación y tal....Pero creo que os voy a dejar con la intriga (como cuando la restricción del Megaupload os deja sin final). Ahora bien, tened en cuenta que cuando queráis aprender física, debéis apuntaros a un gimnasio.
El momento máquinas y el tamaño no importa, mi parte favorita del post. jaja
ResponderEliminarMe alegro de que te guste, fan número 1!!!
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