domingo, 17 de octubre de 2010

Padre y Madre

Queridos lectores!

Después de este parón, motivado por mi ajetreado fin de semana, ya estoy aquí para daros una nueva dosis de jugosas y extravagantes publicaciones. Hoy os traigo un tema a cerca de la más antigua de las intoxicaciones: Los Padres!

Veréis, la huella que nos dejan es quizá de las más palpables, especialmente en la personalidad. Está claro que cada persona tiene su forma de ser, pero en algún momento sí han llegado a influenciarnos. Por algo dicen: "De tal palo, tal astilla".

Por poneros un ejemplo: este fin de semana, en concreto durante la comida del sábado, estaba hablando con mis progenitores. Comentaba que uno de mis "amables" amigos dice que estoy loca, a lo que Padre respondió que no, pero con una cara de "mentirusco atao con piedra". De modo que yo comencé a bombardear al pobre hombre con las razones por las cuales creía que estaba mintiendo. Él intentaba no partirse de risa en mi cara fingiendo que veía el partido de tenis de Federer vs Djokovic. Yo continuaba mi soliloquio cuando, de repente, Madre comenzó a leer en voz alta lo que decía en la pegatina de una manzana.

La situación se me antojó tan ridícula que comenzé a reirme a carcajadas. Mientras tanto, Madre se levantó a por sus gafas de ver, porque no podía leer bien la etiqueta. Padre, por su parte, concentrado ya en el partido de tenis, empezó a soltar improperios hacia la tele, que mostraba un "fallo de antena" y no el torneo. Ante esto mis carcajadas fueron tan fuertes que comencé a tener dolor de espalda.... Como veis, cada loco con su tema.

Queridos amigos, espero que esta anécdota os haya ilustrado sobre el poder de intoxicación que tienen los padres. Que puede ser bueno, como en mi caso, porque pasé un buen rato y alargué varios años mi vida a golpe de carcajada. O puede ser malo, como si te conviertes en cleptómano porque veías a tus padres robar en los mercadillos....O algo intermedio entre los dos extremos.

Esta entrada se la dedico a Padre y Madre, que con sus cosas buenas y malas, siempre serán mis padres.

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